La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y constituye una barrera protectora entre el medio interno y el externo. No sólo controla la pérdida de fluidos valiosos, evita la penetración de sustancias extrañas, nocivas, radiaciones y actúa amortiguando los golpes mecánicos, sino que también regula la pérdida de calor y transmite los estímulos que le llegan.

Además, aporta señales sexuales y sociales por su color, textura y olor que posiblemente pueden ser incrementados fisiológicamente por la acción cosmética.

La superficie total de la piel oscila entre los 2500 cm2 en el recién nacido a los 18000 cm2 en el adulto, en tanto que pesa aproximadamente 4,8 kg en el hombre y 3,2 en la mujer.

Su grosor es variable, pudiendo tener menos de 0,1 milímetros en algunas zonas de piel fina, como los parpados, entre los 0,5 y los 4 milímetros en la mayor parte del cuerpo o más de 1,5 milímetros en las plantas de los pies.

La piel está constituida por la epidermis, la dermis y la hipodermis o tejido graso subcutáneo.

Los anexos cutáneos son las glándulas sudoríparas ecrinas, las glándulas sudoríparas apocrinas, el folículo pilosebáceo y las uñas.


Última modificación: jueves, 9 de mayo de 2024, 13:35