Aula Silvia
Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor
Aunque Argentina tiene una fecha especial para festejar el Día del Libro, a nivel mundial se celebra todos los 23 de abril, en conmemoración a la muerte de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega: los tres en el año 1616. Ellos se transformaron en parte de los pilares de la literatura universal. De hecho, es una tradición anual comenzar la Feria del Libro de Buenos Aires durante esa misma semana del año, donde escritores, editores, lectores y referentes de la industria editorial se reúnen para compartir lo que más les apasiona: los libros.
Se trata de un día simbólico para
la literatura mundial, ya que ese día, en 1616, fallecieron: Cervantes,
Shakespeare y Garcilaso de la Vega. La fecha también coincide con el nacimiento
o la muerte de otros autores prominentes, como Maurice Druon, Haldor K.Laxness,
Vladimir Nabokov, Josep Pla, Manuel Mejía Vallejo y William Wordsworth.
El Día Internacional del Libro se creó en honor a estos autores fallecidos.
Fue natural que la Conferencia General de la UNESCO, celebrada en París en 1995, decidiera rendir un homenaje universal a los libros y autores en esta fecha, alentando a todos, y en particular a los jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y a valorar las irreemplazables contribuciones de aquellos quienes han impulsado el progreso social y cultural de la humanidad. Respecto a este tema, la UNESCO creó el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, así como el Premio UNESCO de Literatura Infantil y Juvenil Por de la Tolerancia.
¿Qué
son los derechos de autor? Los derechos de autor son un conjunto de
principios y normas jurídicas que establecen los derechos morales,
patrimoniales y universales que tienen todos los autores de obras
literarias, científicas, musicales, artísticas o de carácter didáctico, por el
simple hecho de su creación, esté publicada o sea inédita. Una obra pasa al dominio público cuando los derechos
patrimoniales han expirado, y esto es habitualmente cuando transcurrió el plazo
desde la muerte del autor (post mortem auctoris). El plazo mínimo, a nivel
mundial, es de 50 años y está establecido en el Convenio de Berna, aunque
muchos países han extendido ese plazo ampliamente.