Psicología Institucional (2023)
¡ Buenos días, alumnas!.
Hoy damos inicio a la unidad II del espacio.
Vamos ver : El Análisis Institucional – El Sociopsicoanálisis - La Dimensión socio-política en las Instituciones.
Dispositivo de Intervención. Analizadores sociales. El Rol del Psicólogo. El Psicosocionálisis -La lógica
del individuo, la lógica de lo social, el acto poder, El Yo politico, el Sujeto social. La clase institucional,
la progresión, la regresión. Lo psicofamiliar.
Por tal motivos vamos a trabajar con los siguientes autores:
- Loureau R. (1994). El Análisis Institucional. Buenos Aires: Amorrortu Editores (Cap. 7, 10 y 11)
● Mendel, G. (1973). Socioanálisis 1. Buenos Aires: Amorrortu Editores (Pag. 13 a 22)
MENDEL
LAS HIPÓTESIS HISTÓRICAS DE MENDEL
Los universales empíricos y el GENOS
Parte del axioma de lo que llama los universales empíricos, que serían aquellos que, de diferentes maneras, están presentes en todas las sociedades humanas.
También parte de una hipótesis sobre la modernidad, que él divide en tres momentos diferentes.
El hilo conductor de la modernidad sería � el cuestionamiento de la tradición comunitaria, a la que llama genos.
Genos (en griego antiguo γένος, en plural gene, γένη, 'clan') es un término de la antigua Grecia para pequeños grupos parentales que se identificaban a ellos mismos como una unidad.
La modernidad introduce así elementos totalmente originales y propios de nuestra civilización.
Los conceptos básicos para su análisis son:
- El genos
- El demos,
- El de ego
- El de plutos
HIPÓTESIS HISTÓRICAS:
Primer momento: el demos
El primer momento de la modernidad es el del demos, que tiene, económica y políticamente, dos
etapas.
1. La primera, que se corresponde con la invención de la polis y la ciudadanía. Se corresponde
con Grecia.
2. La segunda etapa es la de la laicización de la autoridad, que aparece con Roma.
Demos es un término que tiene su origen en un concepto de la lengua griega que, por lo general, se
traduce como “pueblo”.
Tenemos así constituida la demos frente al genos.
Segundo momento: el ego (vergüenza y culpa)
El segundo momento se plantea con un doble rostro, psicológico y religioso, que se manifiesta en las
Confesiones de San Agustín.
Surge así el endopsiquismo, la vida interior (con la aparición del ego). Hay aquí un elemento
interesante que es el del paso de la vergüenza a la culpa, ejemplificado en Agustín de Hipona.
La autoridad comunitaria se basa en la ley externa � su transgresión produce vergüenza. La autoridad
patriarcal se basa en la interiorización de la ley y la aparición del superyó, que conduce a la culpa.
Gerard Mendel insiste en el aspecto histórico de la familia edípica, que en ningún caso es
universalizable y que hoy mismo, con el declive de la paternidad, no funciona. Hay asimismo una
pérdida del demos.
Tercer momento: plutos (capitalismo moderno)
El tercer momento aparece con el capitalismo (el plutos ). En la mitología griega, Pluto (en griego
Πλοῦτος Ploũtos, ‘riqueza’) es la personificación de la riqueza y en este sentido, es también un dios de
la agricultura, relacionado a la cosecha como abundancia. Pero lo hace conjuntamente con el
movimiento ilustrado, que implica una restauración del demos.
Cuarto momento: el fin del patriarcado
El cuarto momento, en el que estamos, lo caracteriza como el de la desaparición del patriarcado y, por tanto, de la autoridad.
Las hipótesis psicológicas de Mendel Su basamento en la teoría psicoanalítica
Hace una hipótesis psicológica sobre los arcaísmos psicológicos, que considera fundamental para entender el problema de la autoridad.
Para ello se basa en tres grandes de la tradición psicoanalítica: Freud, Klein y Winnicott.
1. El primer arcaísmo es el que define Melaine Klein: el bebé no se diferencia de la madre, pero experimenta su presencia y ausencia, que vive esta última como abandono. No hay representación de la madre, solo hay recuerdos del estado corporal visceral producido por su presencia/ausencia. Esta última da lugar a las angustias psicocorporales más arcaicas.
2. El estadio siguiente, entre los seis y los quince meses de vida, se entiende como la etapa de la transacciones, estudiada con mucha precisión por Winnicott. Corresponde a la sensación de desgarro que se produce al experimentarse separado de la Madre. Hay una lucha del niño contra lo insoportable de esta escisión, la de su yo y el mundo.
3. Finalmente tenemos la etapa edípica, estudiada por Freud, que se da entre los tres y los cinco años
¿Cómo define Mendel la autoridad?
La autoridad la define como una defensa contra la angustia del abandono. La autoridad de la comunidad o del padre es un elemento de mediación para la socialización, que evita la aparición de conductas arcaicas. Pero tiene un precio, que es el de la sumisión voluntaria.
El poder que emana de la autoridad es un poder que no se justifica, que no se argumenta. La autoridad se legitima siempre en una trascendencia.
- Mendel analiza la aparición de dos figuras autoritarias:
- la de De Gaulle
- La de Hitler.
Significan el retorno de dos formas arcaicas del Padre, cada uno de ellos se legitima en una
trascendencia: la fuerza cultural, normativa de la Patria
Sigue en esto los dos modelos que formula Freud, el del Padre edípico y el Padre mítico, terrible, prehistórico, de la horda primitiva.
La autoridad es contraria a la democracia.
La intensidad de tales resistencias es equivalente a la que se observa en el dominio de lo inconsciente.
Así como se oculta el inconsciente, se oculta lo político.
COMO DEFINE MENDEL “LO POLITICO”
▪ lo “político”: lo que engloba el campo del conflicto entre clases sociales; son determinaciones
inconscientes (autoridad) que deben ser elaboradas.
▪ la “política”, el uso que se hace de lo político en la impugnación, la conquista o el ejercicio del
poder (apropiación) en el nivel de clases sociales;
“la evolución normal del análisis de lo político es el compromiso político, asumido en la política… el
poder total de cada uno, es también el poder del conocimiento” (Mendel p37)
La política, sin un análisis de lo político, pude constituir una defensa contra esto último, y detrás de ella
lo psíquico podrá desarrollarse como en un caldo de cultivo, generando un EFECTO REGRESIVO.
La pretensión de lo político es que el individuo recupere su SER SOCIAL oculto y fragmentado en las
sociedades modernas, la condición previa es que dicho individuo obtenga igualdad de derecho en su
propia clase y esta lo obtenga a su vez respecto de otras clases”.
Hacer política es liberarse de la política lo político es una apropiación de poder
Los que hacen política, son víctimas de lo político al plano de lo psíquico, proyectan, anulan, niegan.
Las posiciones sociales y políticas, dependen mucho del lugar que ocupa cada individuo en la
sociedad, dependiendo de ser o no dueño de los medios de producción, de ejerza mayor o menor
poder sobre los demás, etc.
La regresión de lo político al plano de lo psíquico se produce cuando la pertenencia y la conciencia de
clase no pueden ser reconocidas, cuando la clase social no logra organizarse, cuando los conflictos de
clase no pueden hacerse consientes (elaborarse a partir de la expresión). El efecto es la REGRESION
al nivel subyacente psíquico para expresar las tensiones sociales (miedo, vergüenza y culpa)
Mendel es aquí radical � hablar de autoridad democrática es buscar la cuadratura del círculo. Solo la
falsedad de la corrección política conduce a este contrasentido.
La concepción de autoridad es posible en una sociedad jerárquica pero no en una sociedad
democrática. En esta última hay necesidad de argumentación y de crítica. Por lo tanto “autoridad” y
“poder” no serían lo mismo en su teorización.
Si asumimos que estamos en una sociedad democrática hemos de transformar las formas de
socialización y buscar formas nuevas que han de sustituir a la autoridad. Pero sería un error pretender
volver al genos, a la comunidad. No hemos de perder el terreno ganado por la subjetividad.
La intersubjetividad es la alternativa al falso dilema entre:
- Individualismo liberal
- El comunitarismo. (critica a las posiciones sociológicas y psicológicas)
Es interesante en el planteamiento de Mendel como cuestiona el tópico que dice que el patriarcado
está vinculado a la sociedad tradicional. Según su criterio, la autoridad tradicional es comunitaria, no es
patriarcal.
Mendel pasa a analizar varias instituciones modernas: la familia, la escuela y la empresa.
Lo que ocurre en la família nuclear es que la autoridad se sustenta en el patriarcado y que con el
declive de éste cae aquella.
La caída del patriarcado es así producto de una serie de transformaciones sociales y económicos, la más importante de las cuales es la emancipación de la mujer.
Pero hay también en su crisis la aparición de un movimiento juvenil contestatario, que se concreta de
forma paradigmática en el mayo del 68, que es sobre todo una rebelión contra el padre.
Hay un también análisis sugerente de los cambios en las relaciones de poder que se están dando actualmente con las nuevas formas de gestión empresarial.
Sobre todo, para tener en cuenta que no hay en ellos una democratización de la empresa, sino un
retorno a arcaísmos similares a los del fascismo.
Es una crítica al capitalismo, él propone un dispositivo basado en la democracia participativa, como
medio de subjetivación y apropiación de poder por medio de los “actos” que siempre son de
comunidades de clase.
Delante de la caída de la autoridad explícita, aparece de una manera mortífera y perversa otro tipo de
autoridad más oblicua: es la de la manipulación a través de la seducción. Critica:
- Al capitalismo moderno,
- A la publicidad y,
- A las tácticas de sumisión.
Las sociedades modernas se organizan en clases sociales según el lugar que ocupa cada uno en el
proceso de producción, esta posición condiciona a la vez las posiciones políticas, culturales e
ideológicas de las personas, las formas de relacionarse, etc.
Este fenómeno, “hecho social”, se constituye en el individuo en un dominio oculto, el de lo político. Y en
este ámbito intervienen resistencias específicas que impiden la toma de conciencia sobre ello.
LA REGRESIÓN DE LO POLÍTICO AL PLANO DE LO PSÍQUICO
Se produce cuando los conflictos de clases sociales no pueden desarrollarse a fondo y en toda su amplitud, ni modificar radicalmente el devenir de esas clases y cuando se lo oculta o suprime por la fuerza.
La regresión de lo político al plano de lo físico obedece a la misma ley que rige la regresión
psicosomática: cuando por ciertas razones el aparato psíquico no pudo desarrollarse, tolerar sus conflictos específicos, estos últimos se expresan en y por medio de los somático.
Del mismo modo, la expresión psicológica de los conflictos en la vida sociales, es por sí misma un síntoma patológico indicativo de la falta de maduración del nivel político.
El análisis del poder en la sociedad, la toma de conciencia del peso y de las prohibiciones sociales, la
elaboración de la inmensa parte de los individuos que está determinada por lo social, sólo son posibles si este reflexiona y actúa en común en su clase, donde reconocerá los intereses, semejanzas y diferencias de clase, los conflictos de clase y en su clase.
El individuo solo puede recuperar su poder social, influir en el devenir de la sociedad, elaborar su ser social, su yo social, en el seno de su propia clase en conflicto con una u otras clases.
EXPRESIONES SOMÁTICAS DE LA REGRESIÓN
En nuestras sociedades el individuo es una nulidad, la sociedad es demasiado fuerte, encubridora, fragmentaria.
Muchas depresiones, síndromes de angustia, enfermedades psicosomáticas, (las denomina enfermedades de civilización) se deben al sentimiento de impotencia que experimenta el individuo frente a las amenazas de la época, la inseguridad, el porvenir desconocido.
Tanto el alcoholismo adulto como la adicción adolescente, es un placer regresivo, dice, por desesperación e impotencia, renunciando a la lucha.
Esto constituiría una regresión aún mayor, que se da de lo político a lo fisiológico directamente.
Análisis de lo político por el método del análisis sociopsicoanalítico de los grupos sociales homogéneos
considerados como fracción de una clase social:
Para realizar un estudio de casos, en una institución se requieren:
- ciertas condiciones, o
- la disposición de la mayoría de los docentes, o
- que el mismo sociopsicoanalista no se ocupe de más de una clase social, o
- que la configuración de los grupos se mantenga estable, o
- que cada sociopsicoanalista sea pagado en forma directa por la clase para la cual trabaja, o
- reunirse con sus colegas para mantenerse informados de lo que ocurre en las otras clases
sociales, o
- analizar en común sus contratransferencias y sus resistencias.
TRES EJES DEL SOCIOPSICOANÁLISIS
El análisis tiene tres ejes fundamentales:
1. El plano de lo político, es decir, del conflicto de clases � La toma de conciencia de la identidad
de intereses y de situación, del estatus real de poseedor o no poseedor. El desarrollo de la
conciencia de clase.
2. El plano de las relaciones dentro de la propia clase, de los conflictos y tensiones entre los
miembros del grupo
3. El análisis del conflicto axiológico o de los valores
CLASES SOCIALES RELACIONES ENTRE LO POLÍTICO Y LA POLÍTICA
El análisis de lo político debe comenzar por la determinación básica en cada institución de las clases
sociales existentes, definiéndose por la posesión o no posesión del tener, en cuanto poder unilateral sobre las otras.
Cuando los individuos han reconocido su pertenencia a alguna clase comienza el análisis tendiente a
actualizar los conflictos cuya ocultación determinaba la regresión, y también se procede a la
elaboración de conflictos.
La vida de lo político consistente en esta relación conflictiva entre clases, transforma a los individuos y las clases a partir de actos de apropiación de poder de clase.
El poder en la escuela, por ejemplo, debe ser compartido, aceptándose la dinámica del conflicto por educandos, docentes y progenitores.
La dimensión del político debe ocupar el lugar que le corresponde en la vida de un individuo, gozando
de los mismos derechos que la dimensión fisiológica y psicológica. Así se modificará no solo el poder
del individuo sobre sí, sino sobre la sociedad.
En este reconocimiento reciproco y conflictivo de las diferencias asumidas por cada uno en su clase se
manifestarán a plena luz los rasgos específicos e inhibidos.
CAUSAS ACTUALES DE LA REGRESIÓN DE LO POLÍTICO AL PLANO DEL PSÍQUICO
Muchas veces la lucha en el plano de lo político es vivida de manera irracional e ilusoria como si fuera
a acarrear la pérdida del amor de los progenitores � entonces se despierta inconscientemente la
angustia de abandono del lactante, y el individuo se precipita en los brazos de un padre conductor que
al decidir por él lo exime de toda culpa y responsabilidad.
En la sociedad tecnológica existe una angustia específica ligada a la imagen inconsciente de la
sociedad global. Se trata de una imagen materna inconsciente y arcaica, y frustrante a la vez.
El poder político procura inhibir el desarrollo de la dimensión de lo político.
El estado � utiliza todas las técnicas de formación autoritaria, es decir de condicionamiento para la
sumisión.
El estado autoritario:
- Se ve obligado a entonces a permitir que aflore lo que se hallaba disimulado por la máscara
mistificadora del fenómeno de autoridad, la violencia, la fuerza bruta.
- También tratará de influir para favorecer la regresión de lo político al plano de lo psíquico.
El poder político moderno utiliza todos los recursos de la época para quitar apoyo a las asociaciones
y favorecer la regresión, disolver la conciencia de clase, que las personas compitan entre ellas para
que no tengan en cuenta sus intereses en común ni sean solidarias. ��Est favorece el individualismo
�� El individuo aislado carece de poder social.
La psicosociología y el psicoanálisis favorecen en cierto modo la regresión de lo político a lo psíquico.
LA GRAN PREGUNTA
El problema real consiste en saber por qué:
a. El hombre no tiene más poder sobre el PODER y por qué tolera ser frustrado políticamente.
b. Por qué resulta tan difícil ascender al plano de “lo político” hasta el pinto que regresan al nivel
de lo psíquico o bien lo transforman en una religión fanática y a la lucha de clase en una guerra de religiones.
Mendel lo responde en 5 argumentos: las respuestas de Mendel
1. Existe un sentimiento de culpa enraizado en lo psico-cultural: la introyección del concepto de autoridad y la angustia de abandono.
2. En las sociedades tecnológicas, existe una angustia especifica muy profunda ligada a la imagen inconsciente de la sociedad global: la imagen materna asociada a las instituciones.
3. El poder político (el estado) procura inhibir el desarrollo de la dimensión de lo político.
4. El estado utiliza todos los recursos de la época para quitar apoyo a las asociaciones de productores y favorecer la regresión: la TV, la publicidad, el endeudamiento.
5. La psicosociología y el psicoanálisis favorecen en cierto modo la regresión de lo político al plano de lo psíquico.
EL SUJETO SOCIAL: EL PODER DE CADA UNO SOBRE SUS PROPIOS ACTOS.
El sujeto psíquico se convierte en sujeto social cuando el niño toma conciencia de la realidad que se le
opone � A través del ACTO el sujeto puede transformar la realidad apropiándose de un poder
delegado. ¿Que lo posibilita?
⮚ Cambios en la autoridad social, nueva reflexión acerca del poder.
⮚ Relaciones más igualitarias entre hombre y mujer, entre adolescentes y adultos.
⮚ Cuestionamiento a los valores y a la autoridad.
Definición de ACTO
⮚ Representa una interactividad entre sujeto y realidad. Esta relación nunca es dominable.
⮚ Cada acto es único; ningún acto se repite de la misma manera.
⮚ Ese algo más, fue excluido de la reflexión filosófica, devaluado, desvalorizado. El acto afecta nuestra vida cotidiana.
Las democracias y sus efectos
● La democracia representativa
● La democracia participativa � su objetivo es la plena y compleja participación del conjunto de
personas afectadas en sus vidas por un problema social, participación que se da en una
reflexión colectiva sobre dichos problemas y en las decisiones consecuentes. AQUÍ UBICARA
EL OBJETIVO DEL SOCIOPSICOANALISIS.
LOURAU
EL SOCIOANALISIS Y SUS ORÍGENES
La corriente institucional representa un modelo teórico preponderante para la explicación de ese fenómeno. Esa corriente nace del grupo formado en torno a la revista Socialismo o barbarie, precedida por Claude Lefort y Cornelius Castoriadis, aparecida en Francia desde 1948 hasta los años 70. Entre sus notables están George Lappasade, Michel Lobrot y René Lourau.
· En sus orígenes �� aparece unido a movimientos sociales y políticos de las clases subalternas,
· En la década del 60 y 70 � también a instituciones de servicio (de salud, educación) y a
organizaciones populares (sindicatos, organizaciones barriales, estudiantiles, campesinas, etc)
APORTE TEÓRICO
Sostiene que la institución no es algo que, como lo señala el pensamiento marxista, pertenece a la
superestructura, sino que forma parte de la base social misma.
Critica consistentemente algunas confusiones en la noción de institución construyendo un concepto
más riguroso en el que muestra cómo es que la institución opera como lugar de un conflicto entre:
- las fuerzas instituyentes, y
- las fuerzas instituidas,
en un permanente juego de fuerzas que da cuenta del
movimiento institucional en el proceso de
institucionalización.
Toma en su entramado teórico la concepción filosófica del derecho de Hegel, de ahí se retoman los
tres momentos de la institución: el de la universalidad, el de la particularidad y el de la singularidad.
⮚ En el caso de la universalidad se sitúa lo instituido,
⮚ En el momento de la particularidad lo instituyente
⮚ En el de la singularidad la institucionalización que es la síntesis de lo instituido y lo instituyente,
así como su mediación.
Retoma críticamente la teoría de las organizaciones tales como:
- La teorización sobre los fenómenos de poder,
- Los procesos internos de cambio y resistencia al cambio de los grupos, y
- Las compulsiones de la burocracia, ya que la organización es descrita en la teoría de las
organizaciones como "grupo de grupos" o como el gran grupo organizado.
Los objetivos de la organización se lograrían a través del empleo de ciertos medios � las dificultades
para el logro de los mismos son conceptuadas como disfunciones, sujetas a terapia social, para lo cual
se propone el análisis estructural y funcional de la organización
Los analistas institucionales interrogan: ¿Qué es una función social u organizacional?
A diferencia de los sociólogos funcionalistas positivistas responden que existen además de las
funciones visibles –positivas, las invisibles -negativas.
Por lo cual sostienen que el objeto empírico positivo, lo explícito de la organización, es la función
oficial. En el curso de las investigaciones analíticas institucionales se trabaja con la hipótesis de que la institución es lo invisible, lo implícito, lo negativo de lo empírico, por lo cual, la institución es el inconsciente político de la sociedad
Uno de sus aportes más significativos a la teoría institucionalista tiene que ver con el concepto de
implicación, el que desarrolla de manera exhaustiva mostrando no solamente los diversos tipos de implicación que determinan las intervenciones de los miembros del staff sino sobre todo la manera en que las instituciones operan más allá de la conciencia de los sujetos soportes, enmarcando sus posibilidades de acción y produciendo diversas clases de sentimientos encontrados durante el proceso de intervención (contratransferencia institucional
«Si, en la crisis instaurada por la institución del análisis, todo es significante con relación al deseo, es claro también que todo es significante con relación al dinero, la autoridad, las formas de poder; en suma, a las relaciones institucionales». (Lourau – 1995)
El análisis de instituciones, organizaciones o grupos se ha convertido en institución. El sustrato material de la institución dice más que sus discursos articulados. Eso que dice, o mejor, no dice, se disimula con el secreto, la canalización de las informaciones, la racionalización ideológica.
El análisis institucional quiere producir una nueva relación con el saber, una conciencia del no saber que determina nuestra acción, y se vale para ello de «analizadores» que revelan la separación, la
barrera constitutiva de la realidad institucional.
INSTITUCIÓN PARA LOURAU
Lourau (1995) realiza un análisis profundo del concepto de institución viéndola como
“una norma universal o considerada como tal. También se designa así al hecho de fundar una familia,
crear una empresa, fundar un negocio. Antiguamente se acostumbraba a decir instituir a los niños (en
el sentido de educarlos) �� Esta norma universal es designada institución
En fin, formas sociales visibles, al estar dotadas de una organización jurídica y/o material, ejemplo:
empresa, escuela o sistema industrial son llamadas instituciones.
En el lenguaje común se emplean sobre todo los términos institución escolar o institución religiosa. En
los demás casos tal vez se prefiera hablar de organización, administración, sociedad, firma o
asociación “.
“La institución es el proceso mediante el cual nacen fuerzas sociales instituyentes que, a menudo,
terminan por constituir formas sociales codificadas, fijadas e instituidas jurídicamente.
El conjunto del proceso es:
- La historia,
- Sucesión,
- Interferencias y
- Mezcla de fuerzas contradictorias
Que funcionan tanto en el sentido de la institucionalización como en el de la desinstitucionalización.
Tanto en el sentido de la imposición, del reforzamiento, del mantenimiento de las formas como en el
sentido de la disolución, de la desaparición, de la muerte de las formas”. (Lourau, 2008:75).
El advenimiento de esta concepción de institución no ha sido sin las consideraciones históricas-
sociales y políticas de la época.
Asimismo, la atención permanente de la multiplicidad de implicaciones y su análisis que produce un
saber es lo que da cuenta del lugar que se ocupa como animales políticos en todo acontecer
institucional.
Lo institucional no tiene una única manifestación, no se halla oculto -aunque contenga significaciones
ignoradas o reprimidas- por sus protagonistas.
Atraviesa las ideas, deseos y aspiraciones regulando los actos y prácticas cotidianas.
Una institución es lo que está aludido como marco, norma, conducta o situación social habitual.
Así, para los miembros de un grupo pequeño, amplio, organizacional, de poder, etc., es “obvio” y claro sobre qué se habla y qué se hace:” se sabe” y por consiguiente no necesita ser explicitado, se
“sobreentiende”, sobre la base de códigos que generalmente no se cuestionan.
“La institución es el lugar en donde se articulan, se hablan, las formas que adoptan las determinaciones de las relaciones sociales. Se trata del lugar en que la ideología viene permanentemente activada por la negatividad que introduce la infraestructura (simultáneamente base material, medios de producción-, y base social – fuerza del trabajador colectivo). Pero a su vez, esta primera negación, resulta negada por la institucionalización de las formas sociales de perspectiva racional, funcional, que expresan, ocultándolas, las determinaciones materiales y sociales”
a. Tesis: Universalidad – lo instituido
b. Antítesis: Particularidad - lo instituyente
c. Síntesis: Singularidad – la institucionalización
En la concepción de Lourau, el concepto de individuo no tiene el mismo contenido, sino que es analizado dialécticamente y descompuesto en tres momentos. Toma en su entramado teórico la concepción filosófica del derecho de Hegel, de ahí se retoman los tres momentos de la institución:
▪ En el caso de la universalidad se sitúa lo instituido,
▪ En el momento de la particularidad lo instituyente y
▪ En el de la singularidad la institucionalización que es la síntesis de lo instituido y lo instituyente, así como su mediación.
Primer movimiento: La Universalidad (la unidad positiva)
· El momento de la universalidad, es según el autor, el de la unidad positiva del concepto.
· En ese momento es que el concepto es plenamente verdadero abstractamente, generalmente.
· Su contenido es la ideología, los sistemas de normas, los valores establecidos de socialización
(instituido).
En abstracto, el salario y la familia son normas universales de la sociedad.
Segundo movimiento: La Particularidad (Unidad positiva negada)
El momento de la particularidad expresa la negación del momento precedente. Explica, que, en nuestras sociedades regidas por el trabajo asalariado y el matrimonio, un individuo puede ser no asalariado y soltero, sin incurrir en sanciones oficiales.
Concluye que toda verdad general, deja de ser tan permanente a medida que se encarna y aplica en condiciones particulares; por tanto, no puede confundirse universalidad con totalidad, pues la primera traza en sí misma su contradicción. Explica además que la sociedad funciona bien o mal porque las normas universales, no se encarnan directamente en los individuos, sino que están mediados por formas sociales singulares, por modos de organización adaptados a una de ellas o a funciones.
Tercer movimiento: La Singularidad (negación de la negación: la organización inestable)
El momento de la singularidad es visto como el momento de la unidad negativa resultante de la acción de negatividad sobre la unidad positiva de la norma universal.
Aquí negatividad se expresa como negación � Por esta razón, el momento de la singularidad, como negación del momento de la particularidad, traduce la superación institucional.
Pensar la institución en las ciencias humanas, en la actualidad, es pensar simultáneamente en:
o instituido-universalidad,
o instituyente-particularidad
o institucionalización-singularidad.
El objeto del Análisis Institucional es precisamente:
· El reconocimiento,
· La descodificación el desciframiento del campo institucional singular.
Su intención es contribuir para el conocimiento de la complejidad de la práctica en un determinado punto de acción.
LA TRANSVERSALIDAD: ENTRE EL ESTADO Y LO SUBJETIVO
La institución no se define más como un lugar, sino como una relación entre lo instituyente y lo instituido que da lugar a un espacio inacabado y en permanente gestación.
La institución es captada como un espacio contradictorio, atravesada por fuerzas que escapan a los
límites que le fijan la física del establecimiento. Así, no podemos investigar el quehacer institucional si no es en relación con otras instituciones.
La transversalidad: El entrecruzamiento de instancias remite al conjunto del sistema social. Toda
forma social posee una funcionalidad específica, pero tomadas estas funciones transversalmente
habría funciones oficiales y otras latentes, generalmente negadas.
Profundiza y se sustenta en el concepto de transversalidad; que se define por oposición a:
● La “verticalidad” (estructura piramidal del organigrama), y
● La “horizontalidad” (sociograma de las relaciones más o menos informales, más o menos
institucionalizadas en los diversos grados de la pirámide).
No busca analizar la comunicación desde el enfoque Emisor-Receptor, ni de analizar solamente la
estructura de poder en una institución, de establecer el sociograma latente por detrás del organigrama
manifiesto � La transversalidad es una dimensión de interpretación permanente, continuamente
sometida a examen y a renovación en la institución.
Lapassade (2000) explica que la institución no puede considerarse como un nivel, porque se la
encuentra presente en todos los niveles de una formación social. Es el punto de articulación entre los
grupos y las formas sociales denominadas organizaciones, por una parte; y por la otra las estructuras
sociales del Estado, de la lucha de clases, los grupos de determinación y sobredeterminación que
hacen que los hombres estén instituidos.
La "transversalidad", noción tomada de Félix Guattari es descrita por Lourau del siguiente modo:
“La transversalidad [...] tiende a realizarse cuando una comunicación máxima se efectúa entre los diferentes niveles y fundamentalmente entre los diferentes sentidos: es el objeto de investigación de un grupo sujeto”.
"Grupo sujeto" es aquel que, a diferencia del "grupo objeto" � logra conectar al máximo los diferentes niveles de lo institucional transversalizado � La transversalidad, en ese caso, será el producto de una dilucidación, aunque al mismo tiempo es concebida como una "dimensión fundamental"
GRUPO OBJETO – GRUPO SUJETO
1. El “grupo”, cualquiera que sea su volumen y su historia, se contempla narcisísticamente en el
espejo de la unidad positiva:
- Excluyendo a los desviantes,
- Aterrorizando a aquellos de sus miembros que abrigan tendencias centrífugas,
- Condenando y a veces combatiendo a los individuos y grupos que evolucionan en sus fronteras.
Este tipo de agrupamiento que rechaza toda exterioridad es un primer caso de grupo-objeto.
2. Un segundo caso de grupo-objeto está constituido, a la inversa, por los agrupamientos que no se reconocen a sí mismos ninguna existencia efectiva, fuera de la que les confiere instituciones o agrupamientos exteriores a los que se asigna la misión de producir las normas indispensables para el grupo-objeto, y de controlar y sancionar el respeto o la falta de respeto hacia esas normas exteriores.
El primer caso de grupo-objeto es �� el de la banda o la secta.
El segundo es � el de agrupamientos definidos por el lugar que ocupan en la división del trabajo y, por
consiguiente, en las jerarquías de poder.
En los dos casos de grupo-objeto hay negación de la transversalidad constitutiva de todo agrupamiento
humano.
Se puede entonces definir la transversalidad como el fundamento de la acción instituyente de los agrupamientos, en la medida en que toda acción colectiva exige un enfoque dialéctico de la autonomía del agrupamiento y de los límites objetivos de esa autonomía.
La transversalidad reside en saber y en el no saber del agrupamiento acerca de su polisegmentaridad.
Es la condición indispensable para pasar del grupo-objeto al grupo-sujeto.
DISTANCIA INSTITUCIONAL Y DISTANCIA PRÁCTICA
Se definirá la distancia institucional como el componente objetivo y subjetivo de la conciencia que los
actores tienen de su no integración, de la insuficiencia de sus sistemas de pertenencia y, sobre todo, de la falta de transversalidad en la acción del agrupamiento determinado al que pertenecen.
Objetivamente, tanto el “proyecto” paranoico del grupo-objeto A como el “proyecto” depresivo del grupo-objeto B manifiestan una aceptación del vacío social, del alejamiento cada vez más considerable con respecto a las bases racionales de la acción.
Dando a “técnicas” un significado que abarque el conjunto de las operaciones e instrumentos utilizados como medios en la práctica social, se hablará de distancia práctica para designar esa forma del no saber referente a la función del sustrato material de todas las instituciones y de la organización social.
IMPLICACIÓN INSTITUCIONAL E IMPLICACIÓN PRÁCTICA
Habiendo considerado la distancia institucional como la divergencia entre la acción y sus bases
racionales, se llamará “implicación institucional” el conjunto de las relaciones, conscientes o no, que existen entre el actor y el sistema institucional.
También aquí se trata de un corolario de la distancia práctica. Si esta última mide la divergencia del
actor con respecto a la base racional de las técnicas, la implicación práctica indica las relaciones reales
que este mantiene con lo que antes se denominó la base material de las instituciones.
La implicación institucional y la implicación práctica abarcan muchos niveles. Adoptando los conceptos
que Henri Lefebvre aplica el “análisis dimensional”, distinguiremos:
1. La implicación sintagmática: Es la implicación inmediata que caracteriza la práctica de los grupos, (grupales)
2. La implicación paradigmática: Es la implicación mediatizada por el saber y por el no saber acerca de lo que es posible y lo que no es posible hacer y pensar. (sociales)
3. La implicación simbólica: Es la implicación que más se expresa y menos se piensa. (culturales).
Es el lugar donde todos los materiales gracias a los cuales la sociedad se articula dicen, además de su función, otra cosa: la sociabilidad misma, el vínculo social, el hecho de vivir juntos, entenderse y enfrentarse.
4. La transferencia institucional: La aplicación institucional simbólica ofrece especialmente la
posibilidad de analizar los fenómenos de transferencia. (transferenciales)
EL STAFF-CLIENTE Y EL GRUPO-CLIENTE
La oposición entre:
a. El staff-cliente (grupo directivo que encargó la intervención), y
b. El grupo-cliente (conjunto de los clientes),
o sea, la oposición capital entre dirigentes y dirigidos � no es la única que hace surgir la dialéctica entre lo instituyente y lo instituido. Hay que tener en cuenta asimismo la intrusión de elementos eminentemente perturbadores de la organización en el plano del sistema de parentesco simbólico: los
analistas.
Al poner en juego la estructura del grupo-cliente en su conjunto, la presencia de los analistas pone al mismo tiempo en evidencia:
- La estructura oculta, o
- Tácita de la organización.
LA CONTRATRANSFERENCIA INSTITUCIONAL DEL ANALISTA
Lo que interviene en la situación analítica, Lo que analiza el campo delimitado por la demanda del
cliente y por los conceptos del analista, es, en primer término, la dilucidación de las relaciones
establecidas entre:
· Los clientes y sus respectivas instituciones,
· Los clientes y el analista y, por último,
· El analista y las instituciones.
Si bien las dos primeras relaciones conciernen a la transferencia institucional, la tercera no es la única
referida al analista. La segunda de estas relaciones también lo alcanza, ya que, si los clientes
“transfieren” a él, a su vez él “transfiere” a los clientes.
Se advierte entonces que la contratransferencia institucional resulta de dilucidar:
a. la respuesta que da el analista a los clientes en función de las diferenciaciones del “trabajador colectivo” según status, edades, sexos, razas, etc.;
b. la respuesta que da el analista a la organización cliente como institución, inscripta en un sistema singular de instituciones; y
c. la respuesta que da el analista a las transferencias de su propia organización analítica, o de la organización que “cubre” su equipo desde un punto de vista deontológico y/o desde un punto de vista metodológico e ideológico
EL ANALIZADOR
Se denominará analizador a lo que permite revelar la estructura de la institución, provocarla, obligarla a
hablar. � Provocación institucional, acting-out institucional; y por tanto � exige la mediación de
individuos particulares, a quienes su situación en la organización permite alcanzar la singularidad de
“provocadores”
“…no es posible dilucidar el problema del poder, el problema del dinero y el problema de la ideología
que viene a mezclarse de manera casi inextricable con los dos primeros, sin que intervenga en la
situación analítica cualquiera de las figuras bajo las cuales se presenta el analizador: “genio travieso”
(Sembrador de duda radical), “espíritu perverso”, “sufre-dolores” o “chivo emisario”, “oveja apestada” o
“aguafiestas”, el “gracioso de la pandilla”, el especialista en “bromas pesadas” o el “maniático del
espíritu de contradicción”.
EL EJEMPLO UNA ORGANIZACIÓN POLÍTICA FUERTEMENTE CENTRALIZADA
Una hipotética intervención en un sector de esta organización, cerca o lejos del centro del poder,
exigiría del staff-analítico, en primer lugar, una dilucidación permanente de la contratransferencia
institucional, destinada a esclarecer las implicaciones diversas de los analistas con respecto a la
ideología de la organización; en segundo lugar, una escucha particularmente fina de todo lo que
concierne, no a los mensajes explícitos del ritualismo ideológico, sino a todos los mensajes en “código”
que emite el apartado cuando “habla”, casi siempre silenciosamente, de su existencia, de su
antigüedad, de su poder, de sus modalidades de conservación de lucha, de su estrategia y de sus
tácticas.
A veces, en período de crisis de la organización, el aparato utiliza la función metalingüística que es privilegio de los “responsables” del dogma y de la interpretación.
Se trata entonces de recordar a los miembros de la organización las exigencias más vitales del
aparato. Se pueden distinguir tres tipos de desviantes:
1. El desviante ideológico, que emite dudas sobre las finalidades y la estrategia general de la organización,
2. El desviante libidinal, que ocupa demasiado lugar en la estructura libidinal del grupo y con su sola presencia, arroja dudas sobre la seriedad de la ideología o de la organización.
3. El desviante organizacional, que ataca de frente y ya no por intermedio de desacuerdos teóricos o de comportamientos físicos ansiógenos el punto donde los problemas puramente prácticos y materiales confluyen con las cuestiones más teóricas: la organización.
Los individuos “analizadores” casi nunca surgen ex abrupto, como meras encarnaciones de la negatividad de la institución. Se manifiestan poco a poco en una relación de oposición y/o de complementariedad, como “líderes” competitivos o rivales.
La organización (staff-cliente) ve en el líder la causa de todos los acontecimientos que vienen a turbar el orden público.
● El líder ideológico, casi siempre un intelectual desviado, es acusado de pervertir a la juventud con sus escritos o sus palabras.
● El líder libidinal es acusado de buscar el poder apoyándose en las mujeres, o, si se le sospecha de homosexual, como ocurre con frecuencia, en los hombres.
● En cuanto al líder organizacional, o se asimila su caso a uno de los casos antedichos, o a los dos, o se lo acusa confusamente de “manejar los hilos” de numerosos complots o manifestaciones opositoras con el propósito de lograr poder y/o dinero.
El acceso al grupo-sujeto no se efectúa solamente a través de la “toma de conciencia”, la “revelación”, la “conversión” o la “iluminación” del grupo-objeto, alcanzada gracias a ese “mesías” por fin reconocido que sería el analizador tomado en sí mismo.
Frente al desviante libidinal surge con frecuencia un desviante organizacional que asume el cuestionamiento de la organización de la sesión analítica, del funcionamiento y de la ideología del grupo aquí y ahora, así como del sistema de poder de la organización reproducido de manera inconfesa en el grupo-cliente.
La intervención del desviante organizacional como analizador es más racional que afectiva, aunque fácilmente parezca más apasionada.
El grupo-objeto se caracteriza por defenderse de los analizadores, reduciendo todos los tipos de desviación a la desviación ideológica.
El analizador como canalizador de análisis institucional (el analizador NO ES un indicador)
Estas construcciones de la ideología no deben dejar indiferente al socio-analista en la medida en que
reaparecen, en grados y formas diferentes, en el seno del grupo-cliente durante la sesión analítica.
Conviene señalar que los tres tipos de desviantes o líderes “analizadores” de la situación institucional
entran en una dialéctica que corresponde a los tres momentos del concepto de institución.
1. Momento de la universalidad �� Desviación ideológica
2. Momento de la particularidad �� Desviación libidinal
3. Momento de la singularidad �� Desviación organizacional
EL SOCIOANÁLISIS COMO PROPUESTA DE AI DE LOURAU
“El objeto de análisis no es simplemente el de desdoblar la dimensión sociológica yuxtaponiéndola a la
dimensión psicológica (psicoanalítica o psicosociológica), en una dicotomía ecléctica, aunque siempre
sea difícil el evacuar esta dicotomía amenazante.
Lo esencial de las intervenciones se esfuerza por incidir en el análisis de las implicaciones
sintagmáticas [grupales] y el análisis de las implicaciones paradigmáticas [sociales] ahí en donde ellas
se articulan en el lenguaje a nivel simbólico”
Pero, ¿Qué entiende Lourau por simbólico?: “Es la socialización total, el acceso al lenguaje de todo
aquello que quedaba como no dicho, indecible o privado de sentido”.
Enlace de los materiales de esta clase:
https://drive.google.com/drive/folders/1s-9BPbmKeZ5kjjKu1odk1wl--8--5nEd?usp=share_link