Física en la vida cotidiana
1. La Física cotidiana
Una parte apreciable de la sociedad actual no es consciente de la importancia que tiene la Ciencia, en general, y la Física, en particular, en nuestras vidas cotidianas. De hecho, en nuestra actividad diaria somos usuarios, y en muchas ocasiones totalmente dependientes, de multitud de dispositivos que se han desarrollado basándose en principios físicos.
Son muchos los ejemplos que podrían citarse: los reproductores de discos compactos; los omnipresentes códigos de barras que identifican los productos en los supermercados; la mensajería electrónica; la tecnología digital; los aparatos de diagnosis y tratamiento médicos; los ordenadores... y tantísimos aparatos cotidianos que sería prolijo enumerar.
Todo lo anteriormente citado no hubiera sido posible sin importantes descubrimientos realizados en diversas áreas de la Física, tales como la Óptica, la Electrónica, la Mecánica Cuántica, etc. Descubrimientos derivados tanto de la investigación aplicada como de la investigación básica, esta última, en muchas ocasiones, discriminada frente a la primera en aras de una supuesta rentabilidad inmediata del trabajo realizado.
Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta que prácticamente todo el sistema de alumbrado y suministro energético en las grandes ciudades y también en áreas rurales está basado en el Electromagnetismo, una parcela de la Física que comenzó a desarrollarse a principios del siglo XIX, sin el propósito de ninguna aplicación inmediata, únicamente para entender la relación entre la materia y los fenómenos eléctricos y magnéticos. A principios del siglo XX surgió la Mecánica Cuántica, otra revolución en la Física que ha tenido como consecuencia, entre otras muchas cosas, la proliferación y miniaturización de los dispositivos electrónicos a los que estamos tan acostumbrados hoy en día. Hasta algo tan abstracto como la Teoría de la Relatividad
General ha posibilitado la puesta a punto del moderno sistema de posicionamiento sobre la superficie terrestre (conocido por las siglas GPS) que ya incorporan muchos coches familiares.
Pero de tanto convivir con estos dispositivos, apenas les otorgamos importancia y no somos conscientes de la gran cantidad de procesos y principios científicos que han intervenido en su fabricación y que seguirán siendo necesarios para disponer de nuevos productos. La mejora de la calidad de vida, indefectiblemente, pasa por aumentar los conocimientos científicos e invertir más recursos en investigación y desarrollo.