La obra literaria, como cualquier otra obra de arte, está hecha para que los oyentes o lectores disfruten con ella. El escritor quiere que se entretengan o se emocionen con lo que él ha escrito. La literatura busca ante todo el placer estético, y ésta es su finalidad principal. Esto no quiere decir que las obras literarias no puedan presentar otras intenciones secundarias. El escritor utiliza con frecuencia su obra para mostrar situaciones y problemas que sirven de enseñanza e incitan a la reflexión y al intercambio de ideas. La obra escrita, más allá de su ritmo, de su forma tipográfica… sirve para anunciar al lector que la emoción poética, no la información o el razonamiento, es lo que está esperándolo.