Integrantes del grupo:
Casañas Brenda.
Samaniego Elias
Grupo: El Suelo, Texturas, Tipos y su Aplicación en las Islas Malvinas
El suelo se define como la capa superficial de la corteza terrestre, un espacio fundamental donde se desarrolla la vida vegetal, habitan diversos animales y prosperan microorganismos. Su formación es un proceso complejo que se extiende por miles de años mediante la descomposición de rocas y materia orgánica, tales como hojas y restos animales. En esta evolución intervienen factores determinantes como el clima, el agua, el viento y la actividad biológica de los microorganismos, lo que genera una gran variedad de suelos dependiendo de su ubicación geográfica y las condiciones del entorno.
Un concepto central para entender su comportamiento es la textura, que se refiere a la denominación del suelo según el tamaño de los granos que lo integran. Esta se basa en la proporción o mezcla de tres tipos de partículas fundamentales: la arena (grano grande), el limo (grano medio) y la arcilla (grano pequeño). La textura funciona como una receta que determina la capacidad del suelo para retener agua, aire y nutrientes. Así, un predominio de arena hace que el suelo actúe como un colador por donde el agua pasa de largo, mientras que la abundancia de arcilla lo vuelve similar a una esponja que retiene mucha humedad y se torna pegajosa.
Dentro de los tipos de suelo, el arenoso se caracteriza por partículas grandes (0,05 - 2,00 mm) que no se compactan, facilitando la circulación del oxígeno para las raíces pero dificultando la retención de nutrientes y agua. Por su parte, el suelo limoso presenta partículas de tamaño intermedio (0,002 - 0,05 mm) con una textura suave similar a la harina. Este tipo de suelo es altamente fértil debido a su equilibrio en la retención de minerales y agua, siendo común en zonas cercanas a ríos y lagos. Cuando se logra una mezcla equilibrada, generalmente de un 50% de arena, 20% de arcilla y 30% de limo, se obtiene el suelo franco. Este es el más valorado para el cultivo, ya que combina la capacidad de drenaje con la retención óptima de humedad y nutrientes.
Este análisis se aplica específicamente al territorio de las Islas Malvinas, donde el clima frío, ventoso y la geología local han dado lugar a formaciones de suelo particulares. Los suelos de turba son predominantes en las áreas húmedas, formados por la descomposición incompleta de materia orgánica debido a las bajas temperaturas, y son esenciales para retener la humedad necesaria para la vegetación. En zonas con drenaje deficiente aparecen los suelos arcillosos, que son densos y pegajosos, lo que puede limitar el crecimiento vegetal al dificultar la aireación por el exceso de agua. Finalmente, en las regiones más secas del archipiélago se encuentran los suelos arenosos, que permiten un buen flujo de agua pero tienden a ser menos nutritivos, condicionando la diversidad de la flora local.