EPJA N° 71 - Segundo Ciclo
Textos Narrativos. Concepto. Estructura. Ejemplos.
2. : Cuento, Fábula, Leyenda y Mito.
2.3. Leyenda “El Pombero”
“El Pombero”
El Pombero o Pomberito es un duende de la
mitología guaraní, que habita en los bosques del noreste de nuestro país
(Misiones, Corrientes, Entre Ríos), y se ha ganado el respeto de los habitantes
de la región. Su nombre en guaraní es “Cuarahú-Yara”, que significa “Dueño del
Sol”, y es el duende protector de la naturaleza, encargado de castigar a
aquellos que dañan los árboles o los animales. Tiene el aspecto de un viejo
feo, alto, flaco y muy peludo, aunque algunos aseguran que es petiso y gordo.
El Pombero puede ser travieso, malvado y hasta amigo del hombre, según cómo se
lo trate. Se dice que, para ganarse su amistad, hay que dejarle ofrendas por la
noche como tabaco, miel o caña. Entonces, se le puede pedir que cuide los
cultivos y los animales y que traiga abundancia, y el Pombero será su amigo,
los protegerá y acompañará en sus dificultades. Pero si olvidan la ofrenda que
deben mantener por 30 noches seguidas, el Pombero enojado realiza maldades en
el hogar y será su enemigo. Estará siempre vigilando y si un cazador o pescador
mata más animales de los que consumirá o un leñador corta más madera de la que
va a utilizar, se desata la furia del duende y su castigo puede ser muy cruel.
También protege a las aves, puede transformarse en árbol para tenerlas entre
sus ramas y se comunica con ellas silbando.
A este duende le gusta cazar niños y se dice que suele raptarlos y chuparles la
sangre si los encuentra haciendo travesuras, sobre todo si le están haciendo
daño a algún animalito. Por eso, durante la hora de la siesta, los niños que no
quieren dormir son advertidos por sus madres de que tienen que quedarse cerca
de la casa, porque el Pombero suele rondar a estas horas buscando niños.
También le gustan las mujeres y se dice que ha llegado a raptarlas, violarlas y
hasta dejarlas embarazadas. Castiga de esta manera a las esposas infieles y a
las jóvenes que han crecido sin ser bautizadas. Sin embargo, puede ser un
duende sensible y enamorarse de una mujer embarazada de una niña, acompañarla y
protegerla.
Es además muy travieso, gusta de abrir puertas y ventanas con violencia, tirar
piedras o mover cosas, hacerse invisible sólo para molestar a las personas. Se
dice que nunca debe pronunciarse su nombre en voz alta, burlarse de él o silbar
durante la noche, porque ésto también lo enfurece y con un solo roce de sus
manos peludas puede producir mudez, temblores o confusión.
El primer día de octubre, suele bajar al pueblo con su sombrero de paja y un
rebenque para azotar a quiénes no coman en su honor.