CUENTO: ANA Y LOS RATONCITOS.

Sitio: 'ELE' Plataforma Educativa Chaqueña
Área temática: Jardín N° 9 - Sala 5
Libro: CUENTO: ANA Y LOS RATONCITOS.
Imprimido por: Invitado
Día: viernes, 27 de febrero de 2026, 06:01

Descripción

CUENTO PARA LOS NIÑOS QUE NO QUIEREN LAVARSE LOS DIENTES. 

1. ANA NO QUERÍA LAVARSE LOS DIENTES

Ana no quería lavarse los dientes. No había manera. Después de cada comida siempre tocaba discusión. Ni aún con la promesa de que los primos vendrían a jugar por la tarde. No era no y Ana no quería ni acercarse al baño y cuando no la veían hacía desaparecer todos los cepillos de dientes del resto de la familia.

Tenía prohibidas las golosinas y su mamá le había explicado que el Hada de los Dientes o su colega, el Ratoncito Pérez,  no la visitarían cuando se le cayera alguno, porque si el diente no estaba muy, pero que muy brillante, no irían a su cuarto por la noche a llevárselo a cambio de una sorpresa.


2. CADA DÍA QUE PASABA ANA ESTABA MÁS ENOJADA.

Cada día que pasaba Ana estaba más enojadada. Incluso, había días que ni siquiera quería abrir la boca para comer. Pero lo que nadie sabía es que Ana tenía miedo. No entendía porqué había que cepillarse los dientes cuando sus dientes no tenían pelo. Y tenía miedo de que si empezaba a cepillarse los dientes, el pelo le creciera dentro de la boca y a los días tuviera que aprender a hacerse coletas en las muelas.

Pero una mañana, Ana se levantó con un fuerte dolor en un diente. Intentó no decírselo a nadie y ella sola pensó que si se ponía una ‘curita mágica’, como las llamaba su mamá, se le pasaría. No funcionó. El diente seguía doliendo. Entonces pensó que faltaba el ‘besó mágico’ que su mamá le daba  antes de poner la curita y, convencida de que necesitaba un beso de su mamá sobre el diente malito, intentó idear una treta para conseguirlo. Claro que su mamá jugó con ella a ver quién era la que más besos conseguía dar. 

 Su mamá pronto notó el raspón que la curita dejaba en ella con cada beso que recibía de su pequeña. Ya no quedaba tiempo para la paciencia, ni para más explicaciones ni razonamientos.



3. EL CLUB DE LOS RATONCITOS

Al día siguiente la mamá de Ana ideó una excursión. La pequeña acudió por sorpresa al Club de los Ratoncillos. Allí le esperaban sus amigos armados con coloridos cepillos de dientes.


4. ANA ESTABA PREPARADA PARA EMPEZAR A LAVARSE LOS DIENTES

En el Club de los Ratoncitos también la esperaba una dentista con cuerpo de ratón y cabeza de hada descubrió que la boca siempre estaba más fresquita si se lavaba la boca; que los sábados podría comer alguna golosina si se cepillaba los dientes, que las canciones sonaban más bonitas si las cantaba tras dejar su dentadura reluciente, y lo más importante, que nunca le crecería pelo en los dientes por cepillárselos. Ana, al fin, ya estaba preparada para empezar a cepillarse los dientes.