COMPETENCIAS y PERFILES PROFESIONALES.

Sitio: 'ELE' Plataforma Educativa Chaqueña
Área temática: Curso-Taller “Las prácticas profesionalizantes. El desarrollo profesional docente y las actualizaciones científico-tecnológicas.”
Libro: COMPETENCIAS y PERFILES PROFESIONALES.
Imprimido por: Invitado
Día: viernes, 27 de febrero de 2026, 19:49

1. Concepto de competencia

¿Por qué tenemos que hablar de competencias?

A principios de la década de los setenta y en el ámbito de les empresas surge el término competencia para designar aquello que caracteriza a una persona capaz de realizar una tarea concreta de forma eficiente. Desde entonces dicho término se ha ido extendiendo de forma generalizada, de modo que hoy en día difícilmente podemos encontrar una propuesta de desarrollo y formación profesional que no esté estructurada en torno a las competencias. Así es como en el mundo empresarial se habla de gestión por competencias, formación de competencias, desarrollo  profesional por competencias, análisis de competencias, etc.
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1.1. El término competencias

Se ha utilizado desde 1970 en el ámbito laboral, asociándolo generalmente al desarrollo de las habilidades que requiere un profesionista para desempeñar un trabajo. Sin embargo, fue hasta 1980 que el término empezó a ser utilizado en el ámbito de la educación, y a partir de 1990, se comenzó a elaborar modelos para implementar competencias en diferentes niveles educativos, hasta abarcar todos los niveles. En años recientes este concepto ha tomado mayor relevancia dentro del ámbito educativo, por su gran potencial para transformar y hacer más eficiente el proceso de aprendizaje.

Existe ya una gran variedad de definiciones de competencia, organismos tales como la UNESCO y ANUIES y autores como Tobón, Argudín, Chomsky, Boyatzis, Marelli, entre muchos otros, tienen sus propuestas. Este término está en constante revisión y cada perspectiva tiene su propio acercamiento, sin embargo, en este documento se propone una definición que integra de manera concreta lo que es una competencia en la actualidad:

Una competencia es la integración de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que permite a una persona desenvolverse de manera eficaz en diversos contextos y desempeñar adecuadamente una función, actividad o tarea. Las competencias facilitan el desarrollo de una educación integral ya que engloban todas las dimensiones del ser humano: saber, saber hacer, y saber ser y estar (Blanco, 2009).



1.2. Mas definiciones de competencia


1.3. Características de las competencias

Características de las competencias

Las competencias se definen claramente y son medibles de manera objetiva, tienen un significado inherente y un valor objetivo. El diseño de competencias debe considerarse como un proceso de ajuste o de reingeniería curricular impulsado por un enfoque de resultados sobre qué se quiere que los estudiantes conozcan y sean capaces de hacer.

Los resultados de aprendizaje se establecen a nivel de institución, de programa y del estudiante y estos últimos conforman el perfil de egresado. En particular, los resultados de aprendizaje a nivel del estudiante pueden llegar a ser tan granulares como las competencias mismas y es por ello por lo que con frecuencia se utilizan estos dos términos indistintamente (Everhart, Sandeen, Seymour y Yoshino, 2014).

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La diferencia radica en que los resultados de aprendizaje se definen en términos del nivel de conocimientos o habilidades que un estudiante alcanzará al final del proceso educativo, como consecuencia de su participación en determinadas experiencias educativas. En cambio, las competencias describen qué debe aprenderse, y también el nivel de desempeño que se espera alcancen los estudiantes (Ewell en Klein-Collins, 2012).




1.4. Definir la competencia

Hay muchas definiciones de competencias para el aprendizaje. En función de la definición, la competencia es enseñada, aprendida y evaluada.

Una posible definición de “competencia” es la capacidad que una persona o un grupo de personas tienen para resolver problemas en situaciones reales. La competencia siempre está relacionada con situaciones reales, tareas conocidas por todo el mundo en campos de conocimiento, laborales, escolares, del sentido común, comunitarios, etc.

Una actuación competente consiste en interrelacionar tres componentes:

·         El saber decir, hacer o sentir: se trata del conocimiento de dominio, o los conocimientos de base de la competencia, imprescindibles para resolver el reto. No solo es el conocimiento de un concepto, sino también el saber hacer, su conocimiento práctico.

·         El saber pensar: cómo poner en marcha, a través de distintas acciones, el conocimiento de dominio. Hay que saber determinar dichas acciones, pero también saber ajustarlas al curso de los acontecimientos y evaluar su eficacia.

·         El saber interpretar: conocer cuál es el contexto o situación en que se enmarca el problema.

 

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2. Tipos de competencias

Tipos de competencias

 En la literatura se pueden encontrar distintas clasificaciones de las competencias y no hay un consenso definitivo al respecto entre autores. Adicionalmente, los investigadores presentan nuevas propuestas conforme va evolucionando la tendencia, lo que hace más complicado poder llegar a un esquema general. A partir de un análisis previo y considerando diversas clasificaciones como las de Tobón, Vargas, el Proyecto Tuning, SEMS, entre otras, a continuación se presentan los tres grandes grupos de competencias que pueden aportar una perspectiva más práctica ante esta dificultad conceptual.

Competencias genéricas

Son las competencias clave que permiten comprender el mundo, promover el autoaprendizaje, desarrollar relaciones armónicas y participar eficazmente en la vida social y profesional (Tobón, 2009). No son de un campo específico del saber o quehacer profesional, facilitan la adquisición de otras competencias y aumentan la empleabilidad. Están relacionadas con la adquisición de valores éticos y con la inteligencia emocional que le permitirán a un individuo adaptarse a diferentes contextos. (Lozano y Herrera, 2011).

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Competencias disciplinares

Son las competencias que expresan los conocimientos, habilidades y actitudes considerados como mínimos necesarios de cada campo disciplinar. Estas abarcan tanto las capacidades que todos los estudiantes deben adquirir, independientemente del plan de estudio y su trayectoria académica, así como, aquellas que son propias de una determinada ocupación o profesión. Estas competencias tienen un alto grado de especialización, así como procesos educativos específicos llevados a cabo generalmente en programas técnicos y en educación superior (Lozano y Herrera, 2011).

Competencias laborales y profesionales

Son las competencias relacionadas al campo de la industria, se trata del uso particular del enfoque de competencias aplicado a la vida laboral y de aquellas capacidades que desarrolla un individuo con o sin estudios formales de educación superior, solo requiere un entrenamiento de corta duración para desempeñar sus funciones. Estas competencias se orientan, por un lado, a las habilidades técnicas, operativas o de producción y por otro, a quienes realizan estudios de educación universitaria en una cierta disciplina científica o tecnológica, en los cuales se desarrollan procesos de orden superior, como lo son la toma de decisiones, pensamientos críticos y creativo así como, la resolución de problemas complejos (Lozano y Herrera, 2011).

 


3. Competencias especificas: Formación técnico-profesional basada en competencias y los requerimientos del mundo del trabajo

Competencias especificas: Formación técnico-profesional basada en competencias y los requerimientos del mundo del trabajo

Hasta los años ´50 y ´60 predominó la formación en profesiones muy especializadas para puestos de trabajo claramente definidos (“monoprofesiones”), a menudo repetitivos y carentes de autonomía. A fines de los años ´60 y principios de los ´70, la demanda empezó a reorientarse hacia calificaciones más amplias. Este cambio llevó a una reestructuración de la formación técnica en dos ciclos, el primero de formación básica en un área ocupacional y el segundo de especialización profesional. Con esta modificación se buscó una mayor flexibilidad del individuo que le posibilitara manejar algunos subprocesos de trabajo con cierta autonomía. Desde los años 80, y con mayor énfasis durante los ´90, las empresas introdujeron cada vez más procesos de producción semi-autónomos y autogestionados. Consecuentemente, hubo que redefinir las competencias (transversales) y calificaciones clave como objetivos de la formación técnico profesional, con miras hacia el conjunto de la organización del proceso de trabajo. Para que el individuo se vuelva capaz de manejar de manera adecuada y creativa procesos de trabajo relativamente variados y abiertos, la formación técnica se reorientó consecuentemente hacia áreas ocupacionales más amplias en lugar de perfiles profesionales muy especializados.

Es posible constatar la transición de una concepción del “saber y saber hacer profesional” que se basa principalmente en competencias técnicas específicas, a otra más amplia de “calificación profesional” y luego a la búsqueda de una “competencia profesional” polivalente.

La estructuración de la formación técnica evolucionó paralelamente de “mono profesiones” hacia familias profesionales en áreas ocupacionales amplias. Es decir, el concepto de profesionalidad se fue extendiendo. Actualmente, la formación técnica se inicia sobre una amplia base, promoviendo la flexibilidad y, recién en el último año, el alumno se especializa en un perfil profesional. En este contexto se inscriben también las tendencias a modularizar la formación técnico-profesional.

Competencias-laborales


3.1. La progresión en la transmisión de competencias de la educación general básica a la formación técnica y la capacitación

Hoy en día, las competencias sin duda no solo se transmiten en las instituciones educativas o en un único ámbito del sistema educativo. La formación técnica básica y especializada, la experiencia laboral y la capacitación se integran en el desarrollo de las competencias. A su vez, cada nivel de formación y cada institución educativa cumplen un rol específico para la adquisición de competencias.


Sin duda, la educación forma la base para el desarrollo de competencias laborales en sus distintos aspectos, como las competencias sociales, las competencias personales, las competencias culturales e interculturales y la competencia en el manejo autónomo de metodologías de aprendizaje y de trabajo. Además, allí se va afianzando la conciencia acerca del imperativo actual de involucrarse en un proceso de educación permanente y la capacidad para el aprendizaje autónomo.

La educación transmite, desde un enfoque teórico centrado en competencias, capacidades en el manejo de la lengua materna y de técnicas culturales básicas; conocimientos básicos en ciencias exactas y naturales, historia y valores e identificaciones culturales, así como lenguas extranjeras y fundamentos del aprendizaje. Sin duda, el papel principal de la educación no consiste en la calificación para el mundo del trabajo, sino esencialmente en el desarrollo cultural de la personalidad, en la educación cívica, en la emancipación e integración social de las personas en los distintos niveles de convivencia.

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Un enfoque centrado en competencias viene a reconocer que buena parte del conocimiento de los procesos productivos y del funcionamiento de las máquinas está en los operarios y los técnicos, y que éstos ponen en juego capacidades intelectuales y manuales imposibles de ser descriptas en los típicos manuales de métodos y tareas: se trata de capacidades tales como comunicarse e interactuar, comprender y analizar símbolos, anticipar, plantear y resolver problemas en situaciones

3.2. Capacidades

Las capacidades hacen referencia, en sentido amplio, a un conjunto de modos de pensar, actuar y relacionarse que los estudiantes deben tener oportunidad de desarrollar progresivamente a lo largo de su escolaridad, puesto que se consideran relevantes para manejar las situaciones complejas de la vida cotidiana, en cada contexto y momento particular de la vida de las personas. Constituyen un potencial de pensamiento y acción con bases biológicas, psicológicas, sociales e históricas; el bagaje cognitivo, gestual y emocional que permite actuar de una manera determinada en situaciones complejas (Roegiers, 2016).

Las capacidades son, entonces, los recursos internos “con que” un estudiante puede lograr determinado desempeño, son la condición para que este se produzca. Sin embargo, es necesario remarcar que el desempeño no depende exclusivamente de esos recursos internos, sino que además se ve influenciado por las condiciones de la acción, es decir, por cuestiones tales como la acción de otros estudiantes involucrados, el acceso a recursos necesarios, entre otros aspectos.

Se debería incluir en la formación técnica profesional otras dos competencias como ser:

Aprender a aprender

Compromiso y responsabilidad

Aprender a aprender: Es la capacidad de iniciar, organizar y sostener el propio aprendizaje. Implica conocer y comprender las necesidades personales de aprendizaje, formular objetivos de aprendizaje, organizar y movilizar de manera sostenida el esfuerzo y los recursos para alcanzar los objetivos y evaluar el progreso hacia las metas propuestas, asumiendo los errores como parte del proceso. Se vincula con la motivación personal, la iniciativa, y la apertura hacia lo diferente, entre otros.

Compromiso y responsabilidad: Es la capacidad de comprometerse, analizar las implicancias de las propias acciones, e intervenir de manera responsable para contribuir al bienestar de uno mismo y de los otros. Involucra el cuidado físico y emocional de sí mismo, y el reconocimiento de las necesidades y posibilidades para la construcción de una experiencia vital, saludable y placentera. Con relación a los otros, refiere a la responsabilidad por el cuidado de las personas, tanto como de la comunidad, un espacio público, el ambiente, entre otros. Implica asumir una mirada atenta y comprometida con la realidad local y global, y con el presente y las generaciones futuras. Se vincula con la empatía, la apertura a lo diferente, el pensamiento crítico, y la comunicación, entre otros.


3.3. Capacidades profesionales

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En el siguiente esquema, sintetizamos el modo en que se articulan estos conceptos: perfil profesional, competencia, capacidades, en tanto referentes que orientarán las definiciones curriculares para la formación del técnico.

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Cabe recordar que la Ley de Educación Técnico Profesional señala que:

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Capacidades y competencias profesionales

Las capacidades profesionales se definen como “Saberes complejos que posibilitan la articulación de conceptos, información, técnicas, métodos y valores para actuar e interactuar en situaciones determinadas en contextos diversos. Estos saberes complejos ponen en relación el pensar en una situación particular con material relevante de las mismas”[1] .

Por su parte, los desempeños que se ponen en juego en esas situaciones refieren a las competencias profesionales que se definen a partir de lo que un profesional debe ser capaz de hacer y la forma en que deberá hacerlo para que reúna los requisitos de un trabajo bien hecho.

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación señala que las competencias laborales integran “conocimientos y destrezas, así como habilidades cognitivas, operativas, organizativas, estratégicas y resolutivas que se movilizan y se orientan para resolver situaciones problemáticas reales de carácter social, laboral, comunitario y axiológico”.[2]

Dado el carácter polisémico de los términos “capacidades” y “competencias”, así como su vinculación con enfoques y abordajes conceptuales diversos, resulta clave considerarlos según los enmarca el art. 7 de la Ley de Educación Técnico Profesional Nº 26.058, cuando entre los propósitos de la ETP plantea el de:

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Ello implica que, al momento de tomar decisiones referidas a la formación y a las capacidades profesionales que deben desarrollar los estudiantes en cada especialidad de la ETP, resulta insoslayable tener en cuenta la mirada del mundo del trabajo para identificar esas competencias profesionales que se encuentran expresadas en los perfiles profesionales.

Cabe enfatizar que es el Estado el responsable, a través de los organismos competentes establecidos en la Ley de ETP, de definir los perfiles profesionales en los que es necesario orientar sus ofertas formativas, así como de su elaboración, a fin de que sean acordes al modelo de desarrollo socio económico y productivo estratégico del país.



[1] Proceso de Homologación y Marcos de Referencia de Títulos y Certificaciones de la Educación Técnico Profesional”. Anexo de la Resolución CFCyE Nº 261/06, cita 1, pág. 3.

[2] “Certificación de competencias. El marco conceptual”. Programa de certificación de competencias laborales. Secretaría de Empleo. MTEySS.





3.4. Las capacidades profesionales y marcos de referencias

Las capacidades profesionales se desprenden de los Perfiles Profesionales de cada campo ocupacional. El perfil profesional da cuenta de los desempeños que se esperan que manifieste un egresado en situaciones laborales concretas y posibilita identificar las capacidades de distinto tipo que están en la base de ese desempeño y, por ende, en las que se debe formar a un estudiante. Las capacidades profesionales se pueden definir de la siguiente manera:

  •  Son saberes complejos que posibilitan la articulación de conceptos, información, técnicas, métodos, valores para actuar e interactuar en situaciones determinadas en diversos contextos profesionales Dan cuenta de una triangulación entre procesos de pensamiento, contenidos que lo fundamentan y la práctica que los convoca, respondiendo a un enfoque de integración.
  • Aplicadas a un dominio y situación específica, no se las puede concebir sino asociadas a conocimientos, información y comportamientos concretos.
  • Constituyen resultados de aprendizaje que deben poder ser evidenciados y evaluados.
  •  Aunque contextualizadas en su proceso de adquisición, son transferibles a situaciones y contextos distintos de aquellos en que se adquirieron.

 

Podemos intentar esquematizar esta definición a través del siguiente gráfico




4. ACTIVIDAD

Los invito a leer la LEY DE EDUCACION TECNICO PROFESIONAL -Ley 26.058

A buscar el marco de referencia de su carrera.