CUENTO: ANA Y LOS RATONCITOS.
1. ANA NO QUERÍA LAVARSE LOS DIENTES
Ana no quería lavarse los dientes. No había manera. Después de cada comida siempre tocaba discusión. Ni aún con la promesa de que los primos vendrían a jugar por la tarde. No era no y Ana no quería ni acercarse al baño y cuando no la veían hacía desaparecer todos los cepillos de dientes del resto de la familia.
Tenía prohibidas las golosinas y su mamá le había explicado que el Hada de los Dientes o su colega, el Ratoncito Pérez, no la visitarían cuando se le cayera alguno, porque si el diente no estaba muy, pero que muy brillante, no irían a su cuarto por la noche a llevárselo a cambio de una sorpresa.