Diagrama de temas

  • En esta clase, abordaremos la llegada de los españoles al continente americano, su impacto en las poblaciones originarias y algunos pensamientos respecto de esta situación.

    INICIAMOS:

    1492, ¿EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS, EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA O EL PRINCIPIO DEL FIN?

    El 12 de octubre se conmemoraba, en todos los países hispanoamericanos, el momento histórico en que Europa occidental arribó por primera vez al continente americano. Desde el año 1917, por Decreto del entonces Presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen, se recordaba esta fecha bajo el nombre "Día de la Raza".

    En el año 2007 el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) presentó un proyecto por el cual se proponía cambiar la denominación de esa fecha por "Día de la Diversidad Cultural Americana". La iniciativa se concretó por medio del Decreto N° 1584/10.

    La historia oficial ignoró, hasta hace poco, que en Argentina pre-existen más de 30 naciones originarias y negó siempre que esa enorme riqueza cultural representa más de 20 idiomas preexistentes al castellano; cosmovisiones milenarias que a pesar de más de cinco siglos de TRANSCULTURACIÓN religiosa mantienen el vínculo y la interdependencia con los mundos naturales; normas de justicia y convivencia que permiten mantener un sistema comunitario de vida, en muchos territorios.

    El 11 de octubre, los hermanos de las naciones y los pueblos originarios conmemoran el último día de libertad, antes del llamado "descubrimiento de América" y comienzo del genocidio, consideran esta fecha como el "Último día de libertad de los Pueblos Originarios".

     Para ver:

    Para poder comprender más sobre esta fecha del 11 de octubre les compartimos  el video “Referentes de comunidades indígenas reflexionan sobre el “Último Día de Libertad de los Pueblos Originarios de América” de la Red de Investigaciones en Derechos Humanos del CONICET. Noelia Enriz y Mariano Nagy propiciaron un intercambio, en conmemoración del 11 de octubre, con representantes de poblaciones wichi, mapuche y mbya guaraní.

     Si se toman en cuenta la totalidad de los acontecimientos, ¿no sería más acertado hablar de genocidios en lugar de descubrimientos? ¿Fue realmente un descubrimiento lo sucedido? ¿Fue una casualidad? ¿Qué habría sucedido en caso de que los nativos americanos hubieran desconfiado de los españoles en lugar de recibirlos amistosamente? ¿Cuál habría sido la historia de los americanos? ¿Tendríamos los mismos hábitos, costumbres y creencias? 

    El 12 de octubre de 1492 desembarcó en el actual territorio americano el primero de los cuatro viajes que Cristóbal Colón, el navegante genovés realizara en nombre de la corona española en la búsqueda de la conquista de la ruta de las especias. 

    El antes mencionado, fue el motivo más divulgado de la travesía de este hombre. Pero si se atiende a las “Capitulaciones de Santa Fé”, puede advertirse que había un motivo económico y expansionista.

    Ahora bien, Colón tenía otros objetivos, más allá de las satisfacciones personales, bien observables en sus cartas a los reyes, donde menciona en más de una ocasión, su ferviente deseo de hallar yacimientos de oro. 

    Muchas fueron las sorpresas del navegante al arribar a las tierras americanas. En primer lugar, porque creía pisar las Indias, luego, por lo que en ellas fueron encontrando.

    Si bien no es el primer contacto con civilizaciones desconocidas, el encuentro con los nativos americanos fue de un profundo contraste para los españoles. Esto no solo por la diferencia de color y cultura, sino por los modos de vida, acciones y sus creencias. Es crucial este punto, porque el choque de culturas originará luego el genocidio más grande de la historia humana. 

     EL PROBLEMA DEL OTRO EN LA CONQUISTA DE AMÉRICA

    Siempre que hemos hablado de la “Conquista de América”, o del “Descubrimiento de América”, habíamos dado por sentado que Cristóbal Colón descubrió el continente americano. Pero en realidad, no se desconocía la existencia de otros hombres en otras partes del mundo, lo que sí se desconocía era la forma de vivir, la organización social, cultural, productiva, política,  la  cosmovisión, de quienes habitaban América.

    La llegada de Colón funda nuestra identidad actual, poblada de raíces diferentes, de matices diversos, de colores, olores, juicios y prejuicios. 

    ¿Por qué prejuicios? porque hasta ese momento, los americanos éramos hombres y mujeres capaces de llevar la convivencia medianamente pacífica, con los otros y con la tierra. Pero al ser vistos a través de los ojos de otro, de un extraño, surge una nueva mirada, la mirada europea sobre los americanos.  Tzvetan Todorov (2014) , dice al respecto

    Quiero hablar del descubrimiento que el yo hace del otro. El tema es inmenso. Apenas lo formula uno en su generalidad ve que se subdivide en categorías y en direcciones múltiples, infinitas. Uno puede descubrir a los otros en uno mismo, darse cuenta de que no somos una sustancia homogénea y  radicalmente extraña a todo lo que no es uno mismo: yo es otro. Pero los otros también son yos: sujetos como yo, que solo mi punto de vista, para el cual todos están allí y sólo yo estoy aquí, separa y distingue verdaderamente de mí. Puedo concebir a  esos otros como una abstracción, como una instancia de la configuración psíquica de todo individuo, como el Otro, el otro y otro en relación con el yo; o bien como un grupo social concreto al que nosotros no pertenecemos.” ( p. 13)

     Este fragmento refleja claramente lo que sucedió cuando Colón llegó, concibió al otro como un diferente, desprovisto de ropa y por ende, de cultura, según sus parámetros.

    Todorov plantea algo muy interesante y es que la mirada hacia el otro, está plagada de lo que cada uno concibe sobre sí mismo. De ahí, surgen entonces las afirmaciones de que Cristóbal a diferencia de otros conquistadores, posteriores, tiene una mirada muy déspota hacia los nativos. 

    En varias de sus cartas, menciona a los perros en medio de fragmentos donde habla  sobre hombres y mujeres, denotando esto el lugar que ocupaban para él todos estos seres. 

    La parte piadosa de Colón, que buscará convidar del cristianismo a los nativos, en un primer momento y la imposición posterior, también lo hace concebirlos como seres  no malvados, pero sí como faltos de cultura. Actúa como coleccionista de objetos y en lugar de empatizar con las culturas americanas, y buscar la convivencia y coexistencia pacífica, los ataca por ser diferentes, porque los otros yos del otro, lo interpelan, lo hacen autocuestionarse. 

    A lo largo de sus cartas, se observa que el relato de Colón se basa en varios puntos: la búsqueda de reforzar indicios de presencia de tierra y oro, sinónimos de expansión territorial y riquezas para él y los reyes. La naturaleza le va brindando las herramientas que sirven de indicios: el verdor de los árboles, el color de los pájaros, el color de los hombres y mujeres, etc. Todo el entorno le sirve para respaldar los fundamentos que le concedieron el favor de los reyes. 

    En lugar de llevar a cabo el verdadero descubrimiento de las costumbres y usos de la civilización contactada, Colón busca en sus relatos instalar la idea “salvajes”, no humanos, frente a su evidente humanidad europea, invasora, por lo cual en muchos relatos suyos y de sucesores, se encuentra la afirmación “Antes de la llegada del hombre blanco”. ¿Cómo interpretarían los nativos hoy, este enunciado? 

    Tanto Colón como los demás conquistadores usan a Dios y a los indicios en su beneficio. Cuando favorecian a sus objetivos mercantiles, ellos los mencionaban, es decir tomaban a los eventos de la naturaleza como indicios divinos que respaldan sus fines.

    Ahora bien, así como Colón sabía, gracias a sus viajes anteriores de la existencia de diversas tribus hacía el Occidente europeo, los nativos americanos, como los aztecas, esperaban una invasión o al menos una serie de eventos basados en malos presagios extraordinarios. 

    En los diferentes recorridos que Cristóbal Colón hace por los pueblos del Caribe, se asombra no solo por los sucesos y la forma en la que se comportan los nativos sino por las exentricidades de la naturaleza que rodea los sitios que pisa.

    En su afán de registrar todo lo que encuentra, hace lo que ya los mismos aztecas hacían con otras tribus: coleccionar o resguardar a modo de museo diferentes aves, animales y plantas. En esta última cuestión, podemos diferenciar entre los aztecas y  a Colón, por un lado los aztecas  se apoderaban de los elementos culturales de los pueblos sometidos como, por ejemplo los dioses, mientras por otro lado los europeos utilizan los objetos culturales como reconocimiento de las diferencias culturales de las distintas civilizaciones.

     

    ¿POR QUÉ FUE POSIBLE LA CONQUISTA?

    Varios factores favorecieron el avance de los conquistadores en  América, entre ellos la superioridad del armamento europeo (espadas, arcabuces, cañones) frente a las armas de la población nativa (flechas, escudos y lanzas).

    Por otra parte, un elemento que despertaba temor entre los pueblos originarios y daba ventaja a los españoles era la utilización de los caballos. Los españoles los habían traído de Europa y eran desconocidos en América.

    La conquista también se vio facilitada por una inmensa mortalidad de los pueblos originarios debido al contagio de enfermedades traídas por los europeos y para las que los nativos no tenían defensas biológicas, como el tifus y la viruela, entre otras.

    El proceso de conquista fue más rápido donde las comunidades nativas estaban bajo la autoridad de grandes sistemas imperiales, como los aztecas y los incas. Al vencer a la cabeza Imperial los conquistadores utilizaron la organización en su beneficio y se ubicaron como dirigentes.

    Cuando se analiza la dominación española subyace y se descubre la idea de hacerse ricos y el deseo de dominio hacia el otro. Surge aquí entonces, la idea de que necesariamente, uno de los dos actores es inferior al otro. 

    Esta oposición igualdad- desigualdad está presente en muchas oportunidades en diferentes crónicas de la conquista, Bartolomé de  Las Casas da ejemplo de ello, acusando de haber confundido y concebido a los nativos como bestias. En este punto aparece la lectura del  “Requerimiento”, a los nativos, el mismo auspicia de justificación de las acciones ejercidas por los españoles como  adueñarse de los territorios, sus riquezas y habitantes. 

    BARTOLOMÉ DE LAS CASAS 


    Fue un hombre que, desde su juventud, se ubicó en medio de las  grandes historias del siglo XV y XVI, forjó un fuerte vínculo entre una Europa que se expandía al mundo y una América que nacía para éste. Las Casas jugó un papel fundamental en relación con el valor que tiene la dignidad de todos los seres humanos para una nueva humanidad.

    Bartolomé de las Casas - Wikipedia, la enciclopedia libre

    Su vida estuvo marcada por eventos extraordinarios como el llamado descubrimiento del Nuevo Mundo, los vínculos con civilizaciones y seres humanos desconocidos por los habitantes del Viejo Mundo, que trascienden largamente su tiempo. Fue un hombre que tuvo, en medio de vicisitudes complejas, la fuerza de seguir el camino de la valoración y la promoción de la dignidad de los pueblos originarios. 

    Estas convicciones religiosas lo llevaron a emprender acciones valientes y osadas para su tiempo, lo que comprometió su reconocimiento social y político, e incluso sus bienes, en su tiempo, tuvo la capacidad de indignarse ante el dolor de los nativos y la crueldad de sus pares que actuaban motivados por el poder económico y la empresa evangelizadora.

    Cuando analiza el sometimiento, postula que la igualdad es la base de toda política humana por lo tanto leyes, reglas naturales y derechos, son comunes a cualquier nación, sin importar su religión, ley, color, etcétera. En sus múltiples escritos Las Casas busca fundamentar que los nativos, sus prácticas y costumbres diferentes a las propias no significaban símbolo de inferioridad, sino que simplemente eran disímiles. Considerar la igualdad conlleva la afirmación de la identidad y también de la alteridad, que desemboca en un conocimiento del otro.

    Ahora bien, toda la obra de Las Casas, está encaminada en contra de Los Conquistadores que pretenden justificar las guerras de la conquista con el objetivo de la evangelización. Antes de convertirse y renunciar a sus indios, manifiesta que la forma en la que se realizan su misión y colonización debe modificarse para dejar de ser cruenta y de esta forma, evitar no solo que los nativos sean exterminados, torturados y esclavizados sino también lograr beneficios para los reyes de España, que tendrían trabajadores más voluntarios y leales.

    Así también, los nativos no debían admitir la religión cristiana por imposición, sino que deberían hacerlo por voluntad propia.

    Tanto Las Casas como otros defensores de nativos, no reniegan de la colonización, sino, de la esclavitud vista como la concepción del otro como objeto, menos que un hombre (por ejemplo, a los nativos muertos se los usaba para alimentar a los animales o a sus mismos compañeros).

    Los acontecimientos de la llegada europea al territorio americano, en el cual se produce aquel choque de culturas y en sobre el cual se ha construido dos siglos de historia latinoamericana, argentina y personal, nos convoca en este cierre a interpelar la mirada colonialista en la que el diferente "está mal", o "no pertenece al mismo sitio que uno". Replantear la multiculturalidad como un valor social positivo, en una concepción de la pluralidad como parte de un mismo todo.